Milan Design Week (parte 1)

Después de dos intensos días de feria y una mañana de tour en bicicleta por la ciudad, me detengo, no sin gusto, junto a un macchiato caldo y un trozo de cherry pie para contar cómo me va por aquí.

Anteayer, martes 9 de abril, la feria abrió sus puertas a las 9:30 y con ella, miles de profesionales del sector nos mezclamos para disfrutar de lo más granado del diseño, y también, siendo franca, de aquello menos “apetecible”.

Euroluce

Stands en Euroluce en la Milan Design Week. Fotografía: LCB Studio

Euroluce

Stands en Euroluce en la Milan Design Week. Fotografía: LCB Studio

Inicié el recorrido por Euroluce, dos pabellones dedicados en exclusiva al sector de la iluminación que hicieron las delicias de esta novata en la feria de Milán. En su mayoría, los expositores presentes mostraban colecciones de luminarias de diseño, de líneas muy puras y de tecnología punta, LED, casi al 100%. Había de todo, iluminación técnica, otra más decorativa, específica para exteriores,de uso urbano…, todo mayoritariamente moderno. Frente a esta tendencia, destacaron varias, contadas con los dedos de una mano, marcas de luminarias vintage, absolutamente exquisitas, con diseños de mediados del siglo pasado, de acabados impecables y nueva fabricación.

Exposiciones en Milán

Exposiciones en el centro de la ciudad (Milán)

Tras la primera visita a Isaloni, decidí lanzarme a la ciudad a ver qué se cocía en el centro ya que había multitud de fiestas previstas con motivo de la apertura y a la hora de la cena me desplacé hasta la zona de Brera, una de las áreas de más movimiento estos días. Encontré un ambiente genial, las tiendas y estudios abiertos, mucha gente y, también, mucha gente guapa, que no es lo mismo.

Isaloni

Stands en Isaloni en la Milan Design Week. Fotografía: LCB Studio

Isaloni

Stands en Isaloni en la Milan Design Week. Fotografía: LCB Studio

A la mañana siguiente volví a tomar el metro para llegar al recinto ferial. Tras los 40 minutos de trayecto, afrontaba puntualmente mi segunda cita con la feria. Tocaba visitar las grandes casas de muebles y pasé la jornada tomando notas y sacando fotos con el ánimo de no dejar escapar ni un solo recuerdo de todo lo que vi. Si es cierto que no he encontrado, de momento, nada que me haya dejado con la boca abierta, es verdad que muchos de los expositores de la feria, a punto han estado de hacerlo y no solo por la excelencia de sus diseños o la pomposidad de algunos nombres, sino por la magnífica ambientación de los stands, la inmensidad de algunos de ellos y  su gran poder de convocatoria.

Aquí se ve de todo, todo tipo de materiales, formas y colores, pero si tuviera que destacar uno de cada uno de estos tres tipos, nombraría el uso de la madera, bien sea sin tratar, como aquella perfectamente trabajada y acabada, recorriendo desde el sencillo aglomerado hasta las maderas más nobles y preciadas. En referencia a las formas aludiría aquellas de matices nórdicos, ésas escrupulosamente estudiadas pero sencillas. Entre los colores remarcaría los grises como base y el azul cobalto casi turquesa, el verde próximo al amarillo mostaza y el rosa palo.

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Extasiada y agotada, di fin a la jornada de feria, entusiasmada con el plan de hoy: el tour en bicicleta organizado por el portal Inner Design.

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La experiencia de esta mañana fue divertida. Un grupo heterogéneo de ocho personas nos encontramos a las puertas del mítico establecimiento de bicicletas Rossignoli para dar comienzo a la ruta. Un diseñador milanés resultó nuestro guía para esta etapa, dirigiéndonos por diversos puntos de la ciudad vinculados a la feria durante estos días, como la Universidad y la Fábrica del Vapor, entre otros, donde disfrutamos de un ratito para contemplar las obras expuestas. El evento concluyó con un almuerzo común ofrecido por Presso en su espacio Kook Sharing Experience.

Así llegué al inicio del post y, de lo que haga esta tarde en Milán, escribiré en el próximo post, o no…