Milan Design Week: Día -1

La verdad es que no puedo ignorar una cierta sensación de vértigo al comenzar esta nueva aventura como bloggera, como tampoco puedo ignorar que ya iba siendo hora de ponerme a escribir.
Como me falta práctica en esto, usaré la excusa de escribir un diario de nuestra visita a la feria de diseño de Milán, como contenido de iniciación. Y ya me iré soltando…

La feria de internacional de diseño de Milán es la que cada año reúne al mayor número de expositores y visitantes ligados a este sector, del mundo, lo que la convierte en el centro de todas las miradas durante una semana. Esta edición se desarrollará desde el día 9 hasta el 14 de abril.

Es la primera vez que visitamos esta feria. Antes habíamos visitado otras como la de París o Madrid, pero hace tiempo que no sentíamos como hoy, la excitación de visitar una gran exposición como ésta.

La muestra, denominada Milan Design Week, está compuesta en sí por varias ferias: Salone del Mobile, específica de mobiliario, Euroluce, dedicada al mundo de la iluminación,  Salone Ufficio, que contempla todo lo relacionado con las oficinas, y Fuorisalone que, estando fuera del recinto ferial oficial, combina cientos de galerías y showrooms repartidos por toda la ciudad, que abren sus puertas para acoger a los visitantes, a quienes entretienen con numerosos eventos y actividades.

Escaparates Milán

A un día de la gran apertura de esta semana de diseño se palpan el nerviosismo e ilusión por el comienzo, tanto por parte de los visitantes, como de los expositores. Como muestra una de las fotografías que adjuntamos, son muy numerosos los establecimientos que durante los últimos días han cubierto sus escaparates para preparar sus exposiciones.

Duomo Estación central de metro de Milán Temakinho Temakinho

Hemos aprovechado el día de hoy para familiarizarnos con la ciudad y visitar algunos de sus lugares más emblemáticos, así como para dejarnos sorprender por aquello que pudiéramos ir encontrando en nuestro camino. Del día de hoy destacamos la grandiosidad del Duomo, la excelencia de la estación central de trenes, el misterio de los escaparates y, como guinda, el descubrimiento del restaurante Temakinho.